RESINEROS CON TÍTULO

La Asociación Nacional de Resineros y la Diputación de Segovia entregaron los diplomas a los participantes en los cursos formativos de este oficio.

La resinación atrae cada vez a más personas en la provincia de Segovia. Algunos, como es el caso de Ángel Lázaro, de Sacramenia, después de estar cinco años en el paro y viendo las buenas expectativas del sector, decidió reconvertirse en resinero. Para ello, necesitaba formarse, aprender a sacar la sangre de los pinos. Se inscribió en un curso, impartido por la Asociación Nacional de Resineros, que tuvo lugar el pasado mes de diciembre. Las sabias lecciones del ingeniero Guillermo Arranz y del veterano resinero Juan Carlos Martín —profesores del seminario— han facultado a Lázaro para su nuevo oficio, que desempeñará a partir de ahora en los pinares de la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña. “Estoy ilusionado, se que voy a trabajar mucho, pero con libertad”, decía ayer, tras recoger su diploma como resinero titulado.
Al igual que Lázaro, cerca de 60 personas han participado en los tres cursos celebrados gracias al convenio suscrito entre la Asociación Nacional de Resineros y el servicio de Promoción Económica de la Diputación. De los tres, dos tuvieron lugar en Aguilafuente (uno para nuevos emprendedores y otro para personas que ya tenían un contacto previo con el mundo de la resina), y uno en Navas de Oro, dirigido a personas de reciente incorporación al sector.

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El diputado de Promoción Económica, Jaime Pérez Esteban, destacó la formación como “elemento fundamental” para aquellos que ahora desean reconvertirse en resineros, explicando que los tres cursos no se han limitado a impartir conocimientos teóricos y clases prácticas, sino que también incluían charlas sobre fiscalidad. Pérez deseó además que el actual auge de la resinación repercuta, a no mucho tardar, en el asentamiento de nuevos pobladores en el medio rural segoviano, uno de los retos principales a los que se enfrenta en la actualidad la provincia.
Pero, a pesar de que desde hace años se anuncia que el sector de la resina va a levantar el vuelo, todavía debe solucionar diversos problemas para conseguirlo. A ellos hizo referencia ayer la presidenta de la Asociación Nacional de Resineros, la segoviana Francisca Jurado, quien tras reconocer que el número de resineros “va en aumento” —el número total se eleva a casi 800 en toda Castilla y León—, no ocultó la temporalidad del trabajo, dado que se tiran al menos tres meses al año sin cobrar.
A ese respecto, el diputado de Promoción Económica esperó que la reciente ayuda concedida por la Junta de Castilla y León a Segovia, de 300.000 euros, para la contratación de desempleados que deberían realizar labores forestales, beneficie a los resineros, reduciendo la temporalidad de su trabajo.
Puesta a enumerar los quebraderos de cabeza de los resineros, Jurado citó, en segundo lugar, el del precio. Cuando empieza la campaña, antes del inicio de la primavera, no saben lo que van a cobrar por un kilo de resina. Sobre esa cuestión, reconoció que el problema no es de fácil solución, pues quien marca el precio es el mercado internacional, principalmente el chino y el americano. Este año, según anunció, el precio va a sufrir un ligero descenso como respecto a 2015. Así, si el año pasado se pagó en torno 1,05 euros, éste será, previsiblemente, “entre cinco y siete céntimos menos”, de forma que se situaría algo más bajo de 1 euro / kilo.
El sistema de concesión de las subastas de pinos es otra espada de Damocles sobre el colectivo, que ha propiciado numerosas quejas en los últimos meses, hasta el punto de que la Mesa de la Resina, consciente de la conveniencia de regularizar los procedimientos, ha creado un grupo de trabajo para proponer posibles soluciones. “Habrá que encontrar una fórmula para resolver el tema”, declaró ayer Jurado, quien recalcó que la Asociación Nacional de Resineros no se opone a la llegada de extranjeros para desempeñar el oficio. “Quienes vienen de países europeos tienen tanto derecho a trabajar en el monte como los que ya estamos aquí, y si queremos que nuestros pueblos no se despueblen tendremos que dar una oportunidad a los que vienen de fuera”, declaró Jurado.
Sobre otros temas polémicos en Segovia, como el de la ampliación de la fábrica de ‘Resinas Naturales’, en Cuéllar, la presidenta d de la Asociación Nacional de Resineros evitó pronunciarse con rotundidad, por “desconocimiento” del asunto, si bien no ocultó que “si esta fábrica tiene que ampliar, no lo veo mal”.

Una industria con gran potencial de crecimiento
Los datos que maneja la Asociación Nacional de Resineros demuestran que el aumento del colectivo es exponencial desde 2011 —en Castilla y León, la cifra es de 800 resineros, la mayoría de ellos en la provincia de Segovia—. Por lo que respecta a la producción de resina, fue de 12,5 millones de kilos en 2015, lo que supuso la cifra más alta de los últimos 30 años.
Pero a pesar de estos datos, llamativos, desde la Asociación Nacional de Resineros se advierte de que el sector tiene todavía un gran potencial de crecimiento. En consonancia con esta predicción, la Dirección General de Medio Natural de la Junta de Castilla y León estima que en la comunidad se podrían obtener 25 millones de kilos, esto es, el doble de la cifra actual.
La entidad presidida por Francisca Jurado defiende que la resinación “da un mayor valor añadido a las masas de pinos” sobre el beneficio económico que ya obtiene por otros aprovechamientos, como la madera, las setas o la caza. Por otra parte, advierte que los ingresos de los municipios con aprovechamiento de resina suponen una mejora de sus maltrechas arcas públicas.
A nivel medioambiental, la Asociación Nacional de Resineros constata que “la presencia de resineros en el monte durante nueve meses es la mejor vigilancia”, lo que reduce el tiempo en la extinción de incendios y la superficie quemada. Igualmente, insiste en que los pinares contribuyen a evitar la erosión, agregando que su aprovechamiento se realiza siguiendo una gestión forestal sostenible y certificada.
Finalmente, defiende que la resina ayuda para evitar el éxodo juvenil y el despoblamiento del medio rural, pues proporciona a sus gentes la posibilidad de encontrar un trabajo digno y en contacto con la naturaleza.


FUENTE:
ELADELANTADO.COM
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