RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAÑA

Buscando imágenes antiguas de Segovia encontré este maravilloso libro en la Biblioteca Nacional de España con unas magníficas litografías y texto de destacados escritores del Romanticismo español.
Su título completo es Recuerdos y bellezas de España: obra destinada para dar a conocer sus monumentos, antiguedades, paysages etc., en láminas dibujadas del natural y litografiadas por F. J. Parcerisa y acompañadas con texto por P. Piferrer, obra compuesta por diez volúmenes editados entre 1839 y 1865 que ejemplifican el Romanticismo arqueológico y medieval del segundo cuarto del siglo XIX. Lo comparto con todos vosotros y espero que os guste tanto como a mi.

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Los volúmenes primero y segundo son obra de Pablo Piferrer y Francisco Javier Parcerisa, y gran parte del tercero, el texto del cual hubo de completar Francisco Pi y Margall. En los volúmenes siguientes, siempre con litografías de Parcerisa, encontramos los dedicados a diferentes regiones españolas: Aragón, con textos de José María Quadrado; Granada, de Pi y Margall; Castilla la Nueva, y Asturias y León, también de Quadrado; Córdoba, y Sevilla y Cádiz, de Pedro de Madrazo; y otra más de Quadrado que cierra la serie con el volumen dedicado a Salamanca, Ávila y Segovia.

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En el último volumen hay más de doscientas páginas dedicadas a Segovia y su provincia, y, como no podía ser de otra forma, empieza hablándonos del acueducto:

Cuando nacieron las viejas casas, el almenado muro, las iglesias y torres bizantinas que cubren ahora las dos alturas de la ciudad y del arrabal como si una en otra se reflejaran, antiquísimo y de doce siglos por lo menos era ya el acueducto que todavía entero y robusto las enlaza. Habíalas visto sucesivamente yermas o sembradas de escombros, y coronadas de fábricas muslímicas, muslímicas, de edificios de la dominación goda ó de ruinas del bajo imperio; habia coexistido con templos y pórticos y circos romanos, formando un homogéneo conjunto de grandeza; acaso coincidió con el principio de la población, que aislada sobre una árida muela no podia abastecerse de aguas cómodamente de los hondos riachuelos que la circundan. Y hoy, al cabo de diez y nueve centurias por lo corto, continua prestando igual servicio; y el tiempo, que ha borrado casi del suelo español los arcos de triunfo, las aras, los anfiteatros, las estériles pompas de la sociedad pagana, ha convenido con los hombres en respetar la decana de sus mas útiles al par que magníficas empresas, no para exhibirla como antigualla caduca y venerable, sino para mantenerla en actividad perenne y perpetuar de generación en generación sus beneficios.

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Empieza al oriente de la ciudad la prolongada arquería, que no es sino el complemento de multitud de trabajos, 110 menos árduos y sorprendentes aunque no tan ostentosos, para traer de la sierra las aguas de Riofrio por espacio de tres leguas de minas y desmontes, tan antiguos y disimulados que parecen ya accidentes de la naturaleza mas que obras del arte: un canal de manipostería las recibe desde la vieja y fuerte torre del Caserón, y en dos casetas de piedra cárdena se depuran sucesivamente. Los primeros arcos apenas levantan del suelo las dovelas, como si yacieran enterrados sus pilares, pero á medida del declive del terreno van creciendo en altura hasta llegar a regulares pro porciones: así corren con rumbo á nordoeste en número de treinta y uno desde el convento de S. Gabriel hasta el de la Concepción, y luego tirando de levante á poniente hasta la espalda de S. Francisco donde se cuentan ya setenta y cinco. Allí, al borde del valle que aisla la loma sobre la cual se sienta enfrente la población amurallada, forma el acueducto un ángulo atrevido torciendo de repente al norte, y cruza la profundidad hasta tocar al muro opuesto mediante cuarenta y cuatro arcos que continúan la serie de los antedichos; mas para suspenderlos al mismo nivel brota del flanco de la cuesta otra serie de ellos en igual número, que adquieren ácia el centro en lo mas bajo del terreno una elevación asombrosa. Seguían dentro de la cerca ocho ó nueve arcos mas de los superiores, de los cuales aun hay vestigios y se ven sillares en los cimientos de la muralla, terminando frente á S. Sebastian en la cúspide del cerro, desde donde cubierta bajo el piso de las calles se distribuye el agua por todo el ámbito de la ciudad. Agregados á los ciento veinte y ocho de arriba los cuarenta y dos de abajo, resulta un conjunto de ciento y setenta arcos recorriendo cerca de tres mil pies de longitud. Aquel aéreo puente de doble linea de ojos tan altos y multiplicados, invirtiendo el orden de costumbre, dá paso al agua por el pretil y á los hombres y caballerías por lo mas hondo del cauce. Desde arriba ó desde abajo, por delante ó por detrás, de frente ó de soslayo, ofrece variadas perspectivas á cual mas bella y original, mostrando al través de sus aberturas cual por los agujeros de un neorama cielo, calles, edificios, verdes paisages, lejanos horizontes. Sobre su fantástico fondo resaltan cual si fueran monumentos las construcciones mas vulgares; pero él campea y sobresale como el monumento por escelencia. Sencillez, elegancia, grandiosidad, se hermanan con admirable acuerdo en su perfecta estructura... 

Para ver la parte dedicada a Segovia pinchad aquí.
Para ver la obra completa pinchad aquí.


FUENTE:
BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA
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