LOS BUITRES LEONADOS Y DEMÁS ANIMALES NECRÓFAGOS ESTÁN DE ENHORABUENA

270 explotaciones ganaderas de Segovia ya cuentan con autorización para abandonar sus reses muertas, lo que convierte a la provincia en pionera en el regreso al sistema tradicional

Tres lustros después, los cadáveres de animales han vuelto al campo, adonde siempre habían ido a parar hasta el año 2000, cuando tras la aparición de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EED), también conocida como ‘enfermedad de las vacas locas’, las autoridades decidieron, por temor a contagios, prohibir su abandono. Se crearon entonces empresas dedicadas a la recogida de los cadáveres de animales, para su posterior traslado a plantas de incineración. Al mismo tiempo, las aves carroñeras asistieron a una drástica reducción de alimento en el campo.
A pesar de que la normativa obligó a cambiar las costumbres habituales de los ganaderos para deshacerse de un animal muerto y los hábitos de los buitres a la hora de buscar alimento, diversos estudios científicos coincidían en la conveniencia de regresar al modelo antiguo. Dichas investigaciones acabaron logrando que la Unión Europea diera marcha atrás. Posteriormente, el Gobierno de España aprobó el Real Decreto 1632/2011, de 14 de noviembre. Y, en efecto cascada, la Junta de Castilla y León publicó el Decreto 17/2013, de 16 de marzo, favoreciendo la creación de muladares y permitiendo a los ganaderos el abandono de animales muertos, en condiciones especiales.
Desde esta última fecha, un buen número de ganaderos segovianos ha apostado por regresar al sistema tradicional, convirtiendo a la provincia en abanderada en Castilla y León de ese antiguo uso. A inicios de 2016, la Junta había ya autorizado a 270 explotaciones ganaderas de la provincia a abandonar animales muertos en el campo o llevarlos a un muladar.

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No obstante, previsiblemente en los próximos meses ese número se verá incrementado. Recientemente, el Boletín Oficial de Castilla y León de fecha 4 de abril publicó una Resolución, de 14 de marzo de 2016, de la Dirección General de Medio Natural, por la que se habilita un periodo extraordinario —hasta el 31 de diciembre de 2016— para solicitar que los cadáveres provenientes de explotaciones ganaderas se dediquen a la alimentación de especies necrófagas de interés, entre las que se encuentran el buitre leonado, el buitre negro y el alimoche.
En la antedicha Resolución se reconoce que los cadáveres que han quedado disponibles en el campo para la alimentación de especies necrófagas de interés comunitario “siguen estando alejados de las necesidades alimenticias” en toda Castilla y León, si bien “de forma más acentuada en las de Salamanca, Ávila, Zamora, León, sur de Palencia y norte de Burgos”.
Leyendo entre líneas la Resolución se deduce que Segovia se ha convertido, en este asunto, en el modelo a seguir para el resto de las provincias de Castilla y León. “Segovia ha hecho sus deberes”, reconoce José Aguilera, presidente del Colectivo Azálvaro, quien al mismo tiempo critica a otras provincias del entorno, como Ávila, en donde todavía no hay ni un solo muladar activo.
En Castilla y León, la Dirección General de Medio Natural determina, de forma periódica, las necesidades de alimentación de las especies necrófagas de interés. Para ello, se multiplica el número de parejas de cada especie por sus necesidades alimenticias diarias —en kilos—, teniendo en cuenta que tales necesidades varían según la época del año. El Servicio Territorial de Medio Ambiente estimó que, en 2015, las necesidades alimenticias para las necrófagas presentes en la provincia ascendía a 712.014 kilos.
En Segovia, la disponibilidad de alimento en el campo distó mucho, en el ejercicio de 2015, de esa cifra. De acuerdo a los datos de la Junta, se autorizó dejar en el campo 6.852 cadáveres de ovino, caprino, equino y bovino, sumando en total 222.220 kilos.
A esa cifra habría que añadir los cadáveres que fueron a parar a muladares. Y aunque la Junta autorizó aportes a los 18 muladares existentes de 396.140 kilos, finalmente fue allí a parar una cifra sensiblemente inferior, de 228.829 kilos.
Por tanto, de los más de 712.014 kilos que requerían las necrófagas solamente encontraron en el campo —incluyendo los muladares— 449.049.
A pesar de que Segovia ha sido pionera en el cumplimiento de la nueva normativa, diversas entidades conservacionistas, como Colectivo Azálvaro, piden todavía “un paso más para evitar que las especies necrófagas pasen hambre”, y para ello, animan a los ganaderos a solicitar autorización para volver al sistema tradicional, y la Junta que, a su vez, facilite la tramitación y permita la apertura de muladares en las comarcas donde todavía no existen.


FUENTE:
EL ADELANTADO.COM
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