SAN FRUTOS ATRAE MIL COCHES AL DURATÓN

La afluencia a la ermita con motivo de la romería fue una de las más altas que se recuerdan • Una mujer que pretendía llegar andando desde su pueblo hubo de ser evacuada en helicóptero tras lesionarse en un pie.

Cuando cae el 25 de octubre en fin de semana y se pronostica buen tiempo, la ermita de San Frutos y su entorno se llenan de público. Ayer, el paraje estaba hasta la bandera. “Nunca había visto tanta gente aquí”, aseguraba Charo Pastor, de Burgomillodo.

Media hora antes del inicio de la misa — acto central de la romería de San Frutos—, en el aparcamiento situado junto a la Cruz de la Carretada ya habían estacionado cerca de mil vehículos, de acuerdo a las estimaciones de los agentes medioambientales de la Junta y Protección Civil de La Granja, quienes, junto con la Guardia Civil, se encargaron de regular el tráfico.
Pero a San Frutos no solo se llega en coche. El soleado día invitaba a ir caminando hasta el lugar donde el santo se retiró a llevar vida de oración, allá por el siglo VII. Desde Burgomillodo, núcleo perteneciente a Carrascal del Río, partió un numerosísimo grupo, cuyos integrantes previamente homenajearon a uno de los incondicionales de la ruta, Marcelino Gómez, ya fallecido. Desde Valle de Tabladillo salieron cerca de 40 personas, encabezadas por su alcaldesa, Juana Lobo. Y desde Sebúlcor caminó otro grupo, más pequeño, de diez personas.
Entre los andariegos se registró un problema. Una mujer de 69 años, con domicilio en Villalba (Madrid), se lesionó un pie, por lo que hubo de avisar al 112. En vista de que el lugar era de difícil acceso, el Centro de Emergencias decidió enviar un helicóptero de salvamento, con un equipo de rescate de Protección Civil a bordo. Localizado el punto donde se encontraba la herida, el helicóptero se mantuvo en vuelo estacionario para permitir el descenso mediante grúa del equipo de rescate. Una vez en tierra, los rescatadores colocaron una férula de inmovilización a la mujer, y a continuación, mediante un triángulo de evacuación, fue izada al helicóptero, que la llevó hasta Burgomillodo. De allí fue trasladada al Hospital de Segovia.
Bajo un sol de justicia, impropio del mes de octubre, el vicario de Pastoral de la Diócesis de Segovia, Raúl Anaya, presidió la misa, acompañado, entre otros sacerdotes, por el recién nombrado párroco de Sepúlveda, Fernando Calderón, quien, por desconocimiento de las costumbres propias de la fiesta de San Frutos, no llevó la reliquia del eremita que, al final de la eucaristía, se da a besar a los devotos.
Mientras se celebraba la misa de campaña, otra multitud decidió entrar en la ermita, con la intención de dar tres vueltas a la piedra situada debajo del altar de San Frutos, un rito que, según cuentan los mayores, evita hernias y quebraduras. La fila iba desde el altar hasta la entrada de la ermita...
Tras la misa llegó la procesión, amenizada musicalmente por ‘Zapatones’ y compañía. La imagen del santo pasó por el puente de ‘la Cuchillada’, llegó a las eras y dio media vuelta. Al final, se subastaron las cuatro andas y, después, la colocación de la talla en su trono, honor que correspondió a Félix Cabrero, de Lastras de Cuéllar.
Poco antes de las tres de la tarde acabaron los actos religiosos, y aunque la mayoría emprendió el regreso a casa, en la ermita y sus inmediaciones permanecieron los más fieles devotos de San Frutos, esa gran familia que, invariablemente, cada 25 de octubre acude a venerar al patrón de Segovia. Entre ellos resulta obligado citar al cantero de Aldehuelas de Sepúlveda Carlos Cuesta, incansable cuando se trata de bailar jotas delante del santo, a pesar de ir camino de los 83 años; a Fermín Benito, de Villaseca, siempre dispuesto a atender la ermita; o a Crescencio Calvo, el eterno vendedor de recuerdos del santo... Esa parroquia de devotos del eremita echó de menos a dos de los asiduos, fallecidos este año: el sacerdote Jesús Sastre, el hombre que evitó que la ermita fuera vendida a la actriz Lucía Bosé; y Ovidio Rodrigo, sacristán que fue de San Frutos.
Ya en el apartado profano de la fiesta, 2014 pasará a la pequeña historia de la romería como uno de los años en que se instalaron mayor número de puestos. Junto a los de toda la vida, como “El Chiringuito de Meli”, también hubo otros nuevos, cual es el caso del que colocaron los hermanos Mateo y Adrián Sanz de Santos, vendiendo su cerveza ‘SanFrutos’, elaborada en Segovia.
Las altas temperaturas propiciaron que no pocos romeros decidieran quedarse a comer por aquellos parajes. José Miguel Gómez, de Carrascal del Río, y Beatriz Antona, no encontraron mejor lugar que San Frutos para celebrar sus 25 años de casados, y allí convocaron a cerca de 60 familiares y amigos, a una comida campestre...
El colofón a la fiesta, como siempre, estaba en Burgomillodo, donde por la noche había baile, con “El Rey del Teclado”.

Historia de la ermita.- Fue el rey Alfonso VI quien, en el año 1076, concedió el lugar de San Frutos al monasterio de Santo Domingo de Silos. La primera tarea a la que se dedicaron los monjes fue a construir una iglesia, cuya consagración tuvo lugar en 1100. Los monjes permanecieron allí hasta 1835, cuando fueron expulsados durante la época de las desamortizaciones. San Frutos quedó entonces como parroquia.


FUENTE:
EL ADELANTADO.COM 
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