LAS CERVEZAS ARTESANALES SEGOVIANAS PIDEN PASO

La provincia cuenta con tres productoras, que intentan convencer al público con los singulares sabores y aromas de sus variedades de cerveza.

En países como Estados Unidos o Italia, las cervezas artesanales representan en torno a un 10% del mercado de esta bebida. Sin embargo, en España constituyen únicamente un 1% frente a las cervezas industriales, que son las que copan el espectro. Estos datos dan una idea del margen de crecimiento que tienen las empresas que han comenzado a apostar por fabricar su propia cerveza. Un 'boom' al que en Segovia se han apuntado tres marcas de momento y alguna más que está a punto de aterrizar en el mercado. Piden paso en un marco regional en el que es prácticamente imposible hacer un recuento, ya que aumentan sin cesar y, en muchos casos, se trata de fábricas de muy escasa producción. A día de hoy se calcula que hay una treintena. Bresan, en Becerril de Campos; Sr. Bu, de Toro; Torquemada, de Palencia; Helmántica, de Salamanca...
Ocho de las cerveceras, informa A. G. Encinas, se han asociado para encontrar modos de promocionarse. En el caso de las tres segovianas, Veer, Alea Jacta y San Frutos, no están asociadas pero mantienen un contacto constante entre sí para explorar caminos juntos y difundir el consumo de estas cervezas surgidas de la creatividad personal y la investigación, a partir del respeto a una serie de normas generales. Una tarea en la que aún tienen mucho trabajo por delante, ya que «la sociedad está muy acostumbrada a la cerveza industrial y no es fácil que se lance a probar las nuestras», según explica José María de la Fuente, responsable de Alea Jacta. Esta productora artesana radicada en Carbonero el Mayor comenzó su aventura entre la primavera y el verano del año pasado.
El 'boom' de la cerveza artesanal se explica por varias razones. Primero porque la inversión necesaria no es excesivamente elevada. De hecho, resulta mucho menor que la que se requiere para sacar adelante una bodega vinícola. «La inversión no es muy grande porque la producción es muy limitada», apunta De la Fuente. «Las instalaciones son bastante más pequeñas que las de una bodega y no estás limitado por el tiempo, ya que puedes producir una vez al mes, todas las semanas o todos los días del año. Creo que tiene muchas similitudes con el cava, porque es natural, tiene una doble fermentación, está muy viva...», explica.
De todas formas, el que se lance al mercado debe tener en cuenta que este se está volviendo cada vez más complejo. Hasta hace poco, todo se limitaba a lo que llegaba de Cataluña o a las cervezas de importación; ahora, en cambio, el espectro es muy amplio y el cliente tiene donde escoger. Los productores segovianos no tienen miedo a experimentar, pero en estas primeras tomas de contacto tienen que hacer frente a las cervezas belgas o alemanas, más consolidadas.
Esta competencia se les hace especialmente dura cuando se comparan los precios. El responsable de Alea Jacta admite que el coste para el cliente es uno de los primeros obstáculos que han de superar para conseguir que sus cervezas tengan la aceptación que desean, pero cree que el público «se da cuenta enseguida de que se encuentra ante un producto diferente por el que merece la pena gastarse algo más de dinero». Tres y tres euros y medio son los precios medios a los que se están sirviendo en los bares -cada vez más- las cervezas artesanales segovianas.
Los responsables de San Frutos, los hermanos Mateo y Adrián Sanz, invitan a los segovianos «a que prueben a diferenciar el sabor y las sensaciones de estas cervezas respecto de las industriales». Una experiencia para los sentidos.
Cuenta todo a la hora de introducirse en el marcado. También el envase, que en el caso de estas tres marcas segovianas ha requerido un importante trabajo de creatividad e innovación que ha dado como resultado las botellas que se pueden encontrar y consumir ya en unos cuantos bares y establecimientos de la ciudad.

Proceso lento
Poco a poco van logrando vencer la resistencia de los consumidores a probar estos sabores. Dicen los expertos que en general las artesanales son cervezas que casan bien con el gusto general de los clientes. «Es un proceso lento, pero poco a poco la gente se va interesando. En Segovia hay poca cultura de este tipo de cerveza. Hay que desubrirlo», señala Silvia Casado, una de las impulsoras de Veer, cerveza de Sebúlcor, la más antigua de las tres que llenan el mercado actualmente en la provincia, pues ya lleva tres años en marcha. «Es algo totalmente incipiente y que tiene mucho recorrido por delante todavía en España por lo que hemos podido comprobar en otros países que no son eminentemente cerveceros como Italia o Estados Unidos», indican, por su parte, los responsables de San Frutos.
Hay quien vaticina que durarán las que tengan paciencia. De momento, la oferta sigue creciendo. Hay una cuarta cerveza artesanal en Segovia. Se trata de Hanselbier, producida en el municipio de Nieva «a nivel casero para alguna fiesta o cena», según subraya uno de sus responsables, Anselmo Herranz. «Hemos estado en alguna feria, pero últimamente Sanidad y Hacienda se han puesto más estrictos y no nos arriesgamos», explica Anselmo, que no descarta que en los próximos meses se constituyan formalmente como marca y empiecen a producir en fábricas de terceros –como hacen otras marcas artesanales humildes– para su posterior embotellado y comercialización. De momento se autodenominan 'homebrewers': «No tenemos fábrica ni vendemos la cerveza».
«Fomentamos la cultura de la cerveza y su elaboración a nivel casero», señalan en Hanselbier. «Las cervezas artesanas de alta fermentación abarcan una gran variedad de sabores y aromas que a día de hoy no se encuentran en las cervezas comerciales. Y se caracterizan por ser cervezas vivas, sin procesos de pasteurización, es decir, que continúan evolucionando en la botella desde el momento del embotellado hasta su consumo, lo que hace de cada botella una experiencia». Llevan dos años practicando esta actividad en su casa, donde además cultivan el lúpulo con el que después producen la bebida. A Anselmo le despertó curiosidad este asunto tras un viaje a México. «Busqué información por Internet y desde entonces no hemos dejado de investigar, de probar nuevos estilos, de cultivar lúpulos y de beber nuestras modestas producciones».
Hanselbier, que cuenta con una web y un perfil en Facebook, ha producido en este tiempo diferentes variedades de cerveza, entre las que destacan la Bitter Inglesa, la Robust Porter, la Witebier, la APA, la Belgian Ale o la Golden Ale, entre otras.


FUENTE:
ELNORTEDECASTILLA.ES
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