SEBÚLCOR, EL SEPULCRO DE UN NOTABLE VISIGODO

Introducción
Hace algunos años un primo mío me comentó que Don Rodrigo estaba enterrado en Sebúlcor. El comentario me sorprendió y le dije que en qué se basaba y qué pruebas tenía al respecto. Me dijo que no poseía ninguna, simplemente que Sebúlcor es un topónimo romano derivado de la palabra latina sepulcrum (cuyo significado es sepulcro, sepultura) y ahí quedó la cosa, no le di más importancia.

Al pasar los años y tras haber pateado toda la zona, se despertó en mi una gran curiosidad sobre el tema. Empecé a indagar e investigar al respecto. Puede que mi primo no estuviera tan descolocado.

Sebúlcor y su entorno son muy interesantes en restos arqueológicos, se han encontrado restos de las sucesivas culturas que se han desarrollado desde el Neolítico hasta nuestros días. Ni que decir tiene, también los visigodos dejaron por aquí bastantes manifestaciones arqueológicas. Con esta base empecé a tejer mi idea de que alguien importante de época visigoda pudiera estar enterrado en Sebúlcor.

Hipótesis, conjeturas y suposiciones son las que van a prevalecer en este trabajo, ya que no existe ninguna documentación relacionada con el tema. Yo, como aficionado a la historia y principiante en temas de arqueología, tengo como objetivo con este trabajo despertar el interés de algunos personales y dar pie a que investiguen en la zona ya que esta se lo merece.

La tradición oral es la que ha prevalecido en la zona hasta nuestros días, por poner un ejemplo, la vida de San Frutos (visigodo del siglo VIII y ahora patrón de la diócesis de Segovia) no está documentada, ha llegado hasta nosotros gracias a la tradición oral.

Historia
Después de varios siglos de expansión, esplendor y supremacía en el siglo IV el Imperio Romano de Occidente estaba en total decadencia y en el siglo V, en el año 476, llegó a su total desaparición, finalizando la Edad Antigua e iniciándose la Edad Media. Constantino I el Grande trasladó la capital a la antigua Bizancio que más tarde se denominaría Constantinopla. La escisión definitiva del Imperio Romano en dos partes se produjo a la muerte de Teodosio I en el año 395, Flavio Honorio, su hijo menor, heredó Occidente con capital en Roma, su hijo mayor Arcadio, Oriente, con capital en Constantinopla.

El Imperio de Oriente fue capaz de conjurar las sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que les amenazaron. Los visigodos fueron desviados hacia el Imperio de Occidente por el emperador Arcadio. A principios del siglo V, las tribus germánicas, empujadas hacia el oeste por los pueblos hunos, procedentes de las estepas asiáticas, penetraron en el Imperio Romano. Las fronteras cedieron por falta de soldados que las defendieran y el ejército no pudo impedir que Roma fuera saqueada.

Cada uno de estos pueblos se instaló en una región del Imperio, donde fundaron reinos independientes. En el año 402 los visigodos, bajo el mando de Alarico I, se dirigieron hacia Italia. En el año 406 los vándalos, suevos, francos y alanos cruzaron el Rhin y se extendieron como una plaga por toda la Galia y luego por Hispania, saqueando todas las ciudades a su paso. En el año 410 los visigodos saquearon Roma y raptaron a la hermana del emperador Honorio, Gala Placidia. Esta consiguió convencer a los visigodos para que firmasen la paz y se aliaran con los romanos. Selló esta alianza casándose con el nuevo rey visigodo Ataulfo. Posteriormente, los visigodos recibieron el encargo de restablecer el orden en Hispania, expulsando a los vándalos en el año 429. Desde este momento comenzó la hegemonía visigoda en Hispania, que duró hasta la derrota del último rey visigodo por los musulmanes en el año 711.

Al contrario que el Imperio Romano de Occidente el Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino continuó siendo una importante potencia militar y económica en Europa y el Mediterráneo Oriental durante la mayor parte de la Edad Media. Durante su milenio de existencia fue un bastión del cristianismo e impidió el avance del Islam hacia Europa.

Los bizantinos intervinieron en disputas internas de la Hispania Visigoda y anexionaron al Imperio extensos territorios de la Península Ibérica. La presencia bizantina se prolongó hasta el año 620.

Acontecimientos
El cristianismo se introduce en Hispania en el siglo I y ya en el siglo II era popular en las ciudades, mientras que la población rural continuó rechazándolo hasta el final del siglo IV. El emperador Teodosio I el Grande declaró el catolicismo como religión oficial del Imperio Romano en el año 380 y todas las demás religiones fueron declaradas heréticas.

En el año 484 había en Hispania unos 300.000 visigodos, mientras la población de hispano-romanos ascendía a 4.000.000. Su religión oficial era el arrianismo, enseñanzas definidas por Arrio (siglo III) opuestas al dogma trinitario, mantenido hasta la actualidad por la Iglesia Católica, también negaba la divinidad de Cristo.

El rey visigodo Recaredo abjuró del arrianismo convirtiéndose al catolicismo, en el III Concilio de Toledo, la práctica totalidad de la élite visigoda siguió sus pasos. Desde este momento y casi hasta nuestros días el catolicismo en España se convertiría en una importante fuerza de poder en todos los estamentos de la vida cotidiana.

Las conspiraciones para alzarse con el trono van a ser una constante durante la época visigoda, tanto los reyes como los nobles y la iglesia urdían tramas para aupar al poder a unos u otros según su conveniencia. En varias ocasiones pidieron ayuda a fuerzas extranjeras para conseguir sus propósitos. Es el caso del rey Atanagildo que llamó a los bizantinos, el rey Sisenando a los francos y Agila II a los musulmanes.

Don Rodrigo, el último rey visigodo, fue coronado el 1 de marzo de 710 y reinó hasta el mes de julio de 711 al ser derrotado por las fuerzas musulmanas en la batalla de Guadalete. Desempeñaba el cargo de gobernador de la Bética cuando al fallecer el rey Witiza fue aupado al poder por un importante grupo de nobles. Sin embargo otro grupo de nobles, seguidores de Witiza y más reducido, no aceptó a Rodrigo y nombraron a Agila II que solo fue respetado como rey en algunas zonas del norte de Hispania.

Por otro lado, el conde de Ceuta, Don Julián, parte de la aristocracia visigoda, se esforzó por despertar el interés de los musulmanes hacia Hispania, prestándoles considerable ayuda para cruzar el Mediterráneo hacia la Península sin augurar que la intención de estos era quedarse.

Hipótesis
El desembarco de los musulmanes en Hispania pilló a Don Rodrigo sofocando revueltas en el norte, dándoles tiempo a estos para organizar su ejército. Al enterarse, Don Rodrigo formó un considerable ejército que fue al encuentro de las tropas musulmanas y cerca de Jaén tuvo lugar la decisiva batalla en la que fue derrotado, y con él, el ejército visigodo. Se acabó o se puso fin a la dominación visigoda de la Península Ibérica. Según las crónicas la batalla tuvo lugar en las inmediaciones del río Guadalete. El único dato de la muerte de Don Rodrigo es que su caballo fue encontrado asaeteado cerca del río. Tras la derrota, algunos autores lo sitúan como rey independiente en la antigua provincia de la Lusitania y se menciona en la crónica de Alfonso III la aparición de su tumba en Viseu, en el norte de Portugal. Otros autores lo relacionan con Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca. Otro dato que cuentan las crónicas es que Egilona, esposa de Don Rodrigo, fue apresada en Mérida por Abd al-Aziz ibn Musa, hijo de Muza y primer valí de Hispania, quien la tomó como esposa.

Rodrigo, al alzarse con el poder, dio una especie de golpe de estado, por lo que los partidarios de Agila II se la tenían jurada. Al entablar la batalla con los musulmanes parte del ejército, a la que había confiado el mando, le traicionó, al estar en complot con los sarracenos, y estos, a su vez, con Agila II, dando al traste con la victoria y provocando una total derrota.

A partir de la derrota de los visigodos, el control de Hispania fue poco más que un paseo para los musulmanes. En dos años ocuparon casi toda la península, haciendo ver a aquellos visigodos que los ayudaron que (algunas crónicas cuentan que seguían con la fe arriana) que su intención era quedarse y asentarse en Hispania.

En este punto de inflexión en el que los musulmanes van a permanecer 700 años en la península, la unidad religiosa va a ser determinante. Visigodos e hispano-romanos se fusionan formando una piña en torno al catolicismo. Se inicia la reconquista para los cristianos y se afianza la conquista para los mahometanos. Tras la derrota, nobles, terratenientes y gente acaudalada cogerán sus pertenencias con sus tesoros y fortunas y huirán al norte de la península o al sur de Francia, a la provincia Narbonense que pertenecía al reino de Toledo. Su riqueza influyó en asentar las bases para el futuro ejército cristiano.

Conclusiones
A partir de la derrota, la mayoría de los visigodos huyeron, pero otros no pudieron o no quisieron hacerlo. Los que huyeron usaron varias vías de comunicación para ir del sur al norte. Una de las vías importantes de la época era la que discurría por el paso natural del Puerto de Somosierra (la actual N-1). Ya en la época romana, existía una calzada para unir el actual Buitrago de Lozoya (provincia de Madrid) y el pueblo de Duratón en Segovia, donde había una gran urbe tardorromana. A orillas del paso de la sierra nace el río Duratón, nombre dado al río por los romanos, que significa fuente que dura. También en el pueblo de Duratón existe una necrópolis visigoda de las más importantes de España.

Retomando la huida de los visigodos tras el desastre de Guadalete, muchos de ellos harían escala en Duratón para descansar, puesto que las jornadas de la huida precipitada serían agotadoras. Una de las muchas familias que hicieron escala en Duratón, probablemente era la familia real, la familia de Don Rodrigo que llegaría de incógnito. No se sabe cuántos individuos conformarían el séquito real, pero seguramente, si todo esto hubiera acaecido así, serían todos los miembros familiares (incluido Don Rodrigo) y una importante representación de sus más leales servidores. Por algún motivo que desconocemos tuvieron algún percance y las cosas se les complicaron, no pudiendo continuar la marcha a pesar de que los musulmanes les seguían los pasos. Alguien del pueblo de Duratón les hablaría de una zona cercana habitada únicamente por anacoretas y de su inaccesibilidad y lo inhóspito del lugar. En este estado de cosas, prosiguieron el viaje pero en vez de ir al norte, lo hicieron a la zona de los anacoretas y se adentraron en el interior del Cañón del Duratón para procurar pasar inadvertidos. Se acoplarían en dicha zona y establecerían relación con los anacoretas. San Frutos (patrón de Segovia), según las crónicas, vivía en la zona en la misma época y puede que llegaran a relacionarse. Allí estarían seguros y no les importaría quedarse dadas las circunstancias.

Actualmente, en el término de Villaseca, en la margen derecha del río Duratón y a unos 50 metros del puente que lo cruza, se encuentra la Cueva de los Siete Altares. Muy cerca de la cueva, río abajo pero en la margen izquierda y en el término de Sebúlcor, hay otra cueva con bastante edificación llamada Casa Blanca. En todo el encajonamiento del río Duratón existen un sinfín de cuevas, abrigos y solapos que han estado ocupados desde la prehistoria, algunos casi hasta nuestros días, como es el caso de Casa Blanca.

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La Cueva de los Siete Altares

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Casa Blanca

Centrémonos en la Cueva de los Siete Altares y en Casa Blanca. La Cueva de los Siete Altares es de época visigoda, tienes unos arcos de herradura labrados en la roca y de frente una tumba también labrada en la roca. La tumba no es grande, solo mide 1,43 metros. Casa Blanca probablemente también de época visigoda, perteneció a alguien importante, ya que cierra la cueva con unas paredes muy bien labradas y con imponentes piedras de sillería en puerta y ventanas. De frente, ahogadas por el río, se pueden ver los restos de un antiguo puente.

La escasa documentación es la nota predominante en algo más de 400 años, desde la invasión musulmana en el 711 hasta  la expulsión definitiva de estos en 1076, la imaginación y las características de la época hacen que hayan llegado hasta nuestros días historias, relatos, hazañas, leyendas, milagros, etc., pero realmente de lo acaecido poco se sabe, casi todo es pura especulación.

Ahora viene el meollo de la cuestión, en mi opinión la Cueva de los Siete Altares fue una capilla para rezar al que enterraron en esa tumba. Sus altares tienen influencia, bizantina, hay que recordar que Don Rodrigo fue Conde de la Bética y que poco más de un siglo antes estuvo ocupada por los bizantinos.

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Detalle de uno de los altares

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Restos del antiguo puente

Alguien de la familia murió y lo enterraron en la cueva, hay que recordar que la tumba solo mide 1,43 metros. Los servidores labrarían los altares y se quedarían de guardianes de la tumba. ¿Y el resto de la familia? ¿Se fueron, se quedaron? Nadie lo sabe. Siglos más tarde, Almanzor, continuamente, hacía incursiones en territorio cristiano arrasando todo a su paso, probablemente, ante el temor de que dieran los musulmanes con la tumba y fuese profanada decidieron cambiarla de lugar. El nuevo lugar, puede que fuese Sebúlcor, ya que en un documento de Alfonso VI se le denominaba El Sepulcro. El sustantivo "Sepulcro" acompañado del artículo determinado “El” da a entender que estamos no ante un sepulcro cualquiera, sino ante uno de gran importancia, un lugar muy especial, en el que tiene que estar enterrado un personaje relevante.

Algo raro sucedió después en Sebúlcor, más exactamente en su iglesia. La actual iglesia no tiene nada que ver con la primitiva porque en su interior se conserva una valiosa pila bautismal (algunos estudiosos dicen que es prerrománica) y de relleno, en algunos altares, fragmentos de época románica (capiteles, arquivoltas, metopas, canecillos). Es curioso y da que pensar que la mayoría de las iglesias románicas de la zona se han conservado y esta no. ¿No pudiera ser que los musulmanes en sus razzias se enterasen de que había alguien importante enterrado en ella y la arrasaran?

Ahí dejo la pregunta por si algún día alguien la puede contestar.



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Por Alberto Tejedor

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Uge

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4 Personas han dejado sus comentarios:

  1. Me sorprendo con tu agudeza y conocimientos de la historia. Bien se podría profundizar y buscar indicios que lo confirmen o lo desmientan. Pero lo ciento es que serviría para escribir el guión de un libro o película.
    Felicidades Alberto.

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  2. Hace ya algún tiempo que mi tío Alberto me comentó la idea que tan fantásticamente explica en este texto, pero no ha sido hasta ahora que lo he leído cuando he podido profundizar en la idea. Me parece que entre todos deberíamos investigar y tratar que esa hipótesis tome forma ya que me parece que hay base para ello.
    Alberto Tejedor, una persona humilde con grandes conocimientos que da mil vueltas a muchos catedráticos en historia, biología y arte.
    Sigue así tío Alberto!!!

    Vivi

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  3. Enhorabuena por tu trabajo Alberto, gracias por compartir con todos nosotros tus ideas.
    Que grande! Botánica, ornitología, historia, arqueología y lo más importante, BONHOMÍA.
    Un abrazo.

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  4. Alberto lo he leido tranquilamente y me parece que hay razones o indicios de que sea cierto lo que dices. Me parece que está bien argumentado y de que a partir de hechos ciertos y documentados, y sin escritos que nos aclaren si es cierto o no, tiene que venir necesariamente la especulacion y las teorias. Otros tendran que venir y a traves de estudios echar luz sobre el asunto.
    Para mí tiene mas posibilidades de que tu teoria sea cierta que lo contrario. Enhorabuena Alberto.
    Tu amigo Manolo.

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