LA GUERRA REALISTA PASÓ POR SEBÚLCOR

Antes de exponeros la noticia que encontré en la Biblioteca Nacional de España, publicada en El Espectador con fecha de 20 de junio de 1821, en pleno Trienio Liberal, creo que es conveniente hacer una pequeña crónica de los acontecimientos de aquella época.

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Tras la Guerra de la Independencia y la expulsión del "rey intruso" José I Bonaparte, en España reinó Fernando VII de Borbón llamado el Deseado y también el rey Felón. Entre 1814 y 1820 restauró el absolutismo, derogando la Constitución de Cádiz y persiguiendo a los liberales, porque eso de las libertades era cosa del enemigo o sea de los franceses a los que no había que imitar en su etapa revolucionaria. Tras seis años de guerra, el país y la Hacienda estaban devastados, y los sucesivos gobiernos fernandinos no lograron restablecer la situación. No todo el mundo se resignó a que este rey sumiera al país en el atraso y en el oscurantismo, Inquisición incluida. En 1820 un pronunciamiento militar dio inicio al llamado Trienio Liberal, durante el cual se restablecieron la Constitución y los decretos de Cádiz. El rey, que aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba para restablecer el absolutismo, lo que se logró tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823.
El objetivo fundamental de esta intervención francesa era terminar con los liberales en el gobierno. Las fuerzas españolas leales se enfrentaron con los franceses pero fueron retrocediendo hasta tenerse que refugiar en Cádiz con Fernando VII como rehén. Cádiz fue sitiada y bombardeada. La resistencia fue muy fuerte y los franceses no pudieron tomar la ciudad. La situación de los sitiados era desesperada, pues no llegaban refuerzos de parte alguna. Al final se llegó a un pacto: Fernando VII saldría y prometería defender la libertad alcanzada por los españoles con la Constitución de 1812 y a cambio se rendiría la plaza.
Acordado con los franceses, Fernando VII salió de la ciudad, pero de forma inmediata se unió al invasor y el mismo 1 de octubre decretó la abolición de cuantas normas jurídicas habían sido aprobadas durante los tres años anteriores, dando fin al Trienio Liberal.


El Espectador (Madrid. 20/6/1821), página 2:

NOTICIAS NACIONALES. 
Burgos 16 de junio. 
Señores editores del Espectador. Muy señores míos: para que el público sepa el valor con que se portó la partida de Lusitania, que batió á la gavilla del faccioso Merino entre el Barrio y Sebulcor, les incluyo la copia del oficio y lista que he recibido del comandante de aquella parte de la columna, esperando se sirvan insertarla en su periódico, y con el mismo fin acompaño también a vds. otra de un oficio de este arzobispo, á consecuencia de haberle noticiado la sentencia de muerte de los dos reos que se citan ea la misma; para que los degradase, con el objeto de que se sepa el estado de salud de su ilustrísima. Queda de vds. su seguro servidor Q. S. M. B. == Filiberto Mahi. 

Batallón ligero primero de Cataluña provisional. He tenido la gloria de batir a los facciosos entre el Barrio y el Sebulcor el día 5 de este mes con los cuarenta lusitanos que manifiesta la adjunta nota, puede V. S. vanagloriarse de tener á sus órdenes unos jóvenes en quienes brillan á un tiempo la subordinaclon, la generosidad y estremado valor, asi como yo me llené de júbilo en el corto tiempo que estuvieron á mi mando. Creo faltaría á mi deber sino los recomendase á V. S. y dejase de suplicarle, que en las ojas de servicio y filiaciones de los espresados, se sirva hacer estampar tan bizarra acción, 
que llena de honor al cuerpo á que pertenecen: manifestando a V. S. que los que mas se han distinguido en ella fueron Pedro Viana, cabo; Pedro Bernabé, Pedro Delgado y Agustín Martín, soldados. "Dios guarde á V. S. muchos años. Aranda de Duero 12 de junio de 1821. = El comandante Francisco Valdés. = Señor coronel del regimiento Caballería de Lusitana. 

Lista de los individuos del regimiento Caballería de Lusitana, que se hallaron en la acción del día 5 del corriente en el pueblo titulado los Barrios. 
Capitán,  d o n  J u á n  Miguel Bienvenga. Teniente, don José Sarmiento. Alférez, don Juan López Caballero. Sargento segundo, Juan Bahia. Idem segundo, Lucas Mangas. Cabos segundos, Juan Jórreto, Félix La-lglesia, Pedro Viana y Juan Carrasco. Soldados. Pedro González, Pedro Bernabé, Cristóbal de Martos, Manuel Gómez, Narciso Sánchez, Pablo Sánchez, Juan García, Félix Melendo, Zacarías Sobrino, Eulogio Lapuente, Antonio Dominguez, Domingo Chacón, Felipe 
Hernández, Pedro Toranzos, Florencio Riofrio, Pedro Sánchez, Agustin Martín, Martín Moreno, José Jordán, Benigno Herran, Rafael de Barta, Francisco Gutiérrez , Antonio Zarsa, Deogracías Inés, Fulgencio Alvandea, Pedro Delgado, Lucas Añastro, Francisco Bonilla, Benito Martín, Pablo García, Melchor Melendez.

Contestación del arzobispo.
Contestando al oficio de V. S. fecha de ayer, como ofrecí, acusando el recibo, no puedo menos de manifestar lo muy sensible que me ha sido que en el consejo de guerra celebrado en el dia 25 de mayo pasado, para juzgar la causa formada contra don Lucas Ugalde, presbítero, subdito del abad de Lerma dicho chantre de aquella colegiata, y á frai Salvador Rejon, sacerdote nombrado religioso del convento de san Francisco de Silos, visto el proceso, no haya podido dejar de recaer la sentencia que resulta de la cerlificacion del escrbano nombrado que acompaña. Quisiera que á la ¡mijoslcion de la pena precediese la degradación de los reos; pero es tal mi debilidad á causa de mis contínuos males, quebrantada salud, y edad casi octogenaria que no puedo ejercer tiempo há funciones pontificias, que requiére menos vigor y fortaleza que la degradación de dos sacerdoles; á la cual tampoco puedo proceder por legítimo diputado, no existiendo, como no existe en todo este dilatado arzobispado, obispo alguno á quien solamente pudiera delegar mis facultades. En este conflicto no me resta otra cosa que encomendar á Dios á los dos sentenciados, y rogar á V. S., como encarecidamente lo hago se sirva disponer que se les trate con la mayor benignidad posible. Dios guarde á V. S. muchos años 4 de junio de 1821 en Burgos.
Manuel arzobispo de Burgos.

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Después de leer esta noticia sabemos otro dato histórico más de Sebúlcor, en nuestro término se produjo una confrontación entre las tropas leales del gobierno español y una cuadrilla del famoso Cura Merino, que había participado en la Guerra de la Independencia alcanzando el cargo de gobernador militar, con grado de general, de la plaza de Burgos y que una vez acabada la guerra renunció a sus honores militares y volvió a sus labores de cura de pueblo. Sus ideas absolutistas le valieron ser recompensado por Fernando VII con una canonjía en Valencia. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) retomó la guerrilla, y se enroló durante la Guerra Realista, en las partidas que marchaban apoyando la invasión de los «Cien Mil Hijos de San Luis» que acabaría con el gobierno liberal. 
Parece ser que Juan Martín Díez, el Empecinado, venía pisándole los talones desde Roa a la cabeza de la caballería de Calatrava. El día siete de junio el Empecinado dio alcance a las bandas del Cura Merino en las proximidades de Sepúlveda produciéndose una escaramuza de la que consiguió escabullirse. Esto trajo como consecuencia la destitución de Juan Martín Díez, el Empecinado.
En los escritos de la época se acuñó el término "facciosos", usado por los liberales para designar a quienes se oponían a la legalidad vigente, por extensión "gente amotinada o rebelde que procede con violencia". Un dato curioso es la proclama que haría Merino años más tarde durante las gerras carlistas en la que impone pena de la vida a todo cura y realista que no se levante a defender la fe y a colocar en el trono a Carlos V y cincuenta palos a la mujer que llore por la marcha de su esposo e hijos.
Como siempre sucede en estos casos, Jerónimo Merino Cob, el Cura Merino, fue reverenciado por unos y odiado sin límites por otros.



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