UN INVENTO CLAVE PARA LOS RESINEROS

José Antonio Martín Criado y Javier San Antolín han ideado una máquina, la remasadora, que facilita la recogida de la miera.
Siendo chico, José Antonio Martín Criado solía acompañar a su padre, Evaristo, a los pinares de Sebúlcor. Allí, el pequeño se inició en el oficio de resinero. Su tarea principal consistía en extraer de los potes la miera. Parecía sencillo pero no lo era. A primera hora de la mañana, la resina estaba muy dura, y él debía hacer un esfuerzo ímprobo para limpiar el pote. “Se me abrían mucho las muñecas, así que me las tenía que vendar”, recuerda ahora.
La extracción de la miera, una de las bases de la economía de Sebúlcor durante generaciones, se abandonó en 1990, por el bajo precio de la resina en el mercado. Los pinares quedaron entonces solos, sin resineros, y así han permanecido durante dos décadas.
Hasta que el reciente incremento del precio de la miera ha animado a más de un antiguo resinero a regresar al pinar... Uno de ellos ha sido Martín Criado.
“Yo me acordaba de las penurias que pasé entonces, y como no estaba dispuesto a que se repitiera la historia, pedí a mi cuñado, el ingeniero Javier San Antolín, que me ayudara”, explica el recuperado resinero. Se trataba de inventar un artilugio que permitiera extraer de forma sencilla la resina de los potes. Martín Criado y San Antolín se devanaron los sesos. Primero idearon una especie de exprimidor, pero no acabaron contentos. Hasta que concibieron otro innovador artefacto, “la remasadora”. Su nombre deriva de la palabra ‘remasa’, que, según el diccionario de la Real Academia Española, es “cada una de las recogidas de la miera segregada por los pinos durante la campaña de resinación”.
“Es un invento trascendental para los resineros”, insiste una y otra vez Martín Criado. Utilizando diversos utensilios adquiridos en una chatarrería —entre ellos, una transmisión angular y la cadena de una bicicleta—, la remasadora simplifica el trabajo manual de los resineros y ahorra tiempo.


Su utilización es relativamente sencilla. Un resinero coge el pote cargado de resina y lo vuelca encima de la remasadora, instalada en la carretilla que transporta la lata de la miera. En el momento que el resinero echa a andar, la máquina empieza a funcionar, de forma que una cuchilla “rebaña” toda la resina del pote, cayendo a la lata. Y, cuando el resinero para, al llegar a otro pino, lo único que tiene que hacer es colocar en la base del árbol el pote ya limpio y, a su vez, poner en la remasadora el siguiente recipiente.
Así, la recogida de la miera se hace “a toda velocidad”. “Ahorro entre 10 y 20 segundos por pino”, asegura. Con este sistema, Martín Criado ha recogido este año, en un mata de 4.400 pinos, alrededor de 12.000 kilos de miera. “Funciona a la perfección”, reitera. El coste de la remasadora no es excesivamente alto, unos 500 euros, lo que ha llevado a un buen número de resineros a pedirle precio por una máquina de este tipo. De momento, el resinero se está planteando patentar el invento, aunque descarta dedicarse íntegramente a producir remasadoras. Está contento con lo que hace. “Mi primera temporada en el pinar ha sido buena; se han cumplido las expectativas que tenía, por lo que al año que viene continuaré de resinero”, concluye Martín Criado, que anima a recuperar el oficio de su padre y su abuelo. “Cualquier persona que sea medianamente hábil se puede dedicar ahora a esto, sin muchos problemas”, incita.


FUENTE:
EL ADELANTADO DE SEGOVIA, 15/11/2011
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