EL NATURALISTA JUAN MATUTE EXPONE EN LA CASA DEL PARQUE DE LAS HOCES DEL RIAZA

Juan Matute (Valladolid, 1977) posee la rara capacidad de reconocer la especie a la que pertenece un pájaro con solo haberlo visto volar un instante. Lleva toda su vida haciéndolo. Le metieron el gusanillo en el cuerpo, siendo un niño, unos tíos suyos, Javier y María del Mar. Luego, cuando aprendió a montar en bici, su mayor ilusión era ir con sus amigos al campo, “a ver bichos”. Con la mayoría de edad comenzó a fotografiar cuantos animales veía. Fue perfeccionando su técnica fotográfica y ahora, por fin, ha decidido mostrar una selección de sus imágenes en la exposición “Reyes del cielo. Los buitres del Duratón”, que se puede visitar en la casa del parque de las Hoces del río Riaza (Montejo de la Vega de la Serrezuela) hasta el próximo 31 de marzo.


Él prefiere que se le considere naturalista, no fotógrafo. “Cuando salgo al campo lo hago para conocer la flora y los animales, no para hacer fotos”, advierte. No obstante, reconoce contar con una amplia colección de imágenes de naturaleza, tomadas con su Canon D 20 con objetivo 120 - 400 milímetros o practicando digiscoping, la técnica consistente en acoplar la cámara a un telescopio.
Aunque sus escenarios predilectos son las Hoces del Duratón y las lagunas de Cantalejo, también tiene fotos de naturaleza conseguidas en sus frecuentes viajes por España y Europa.
“Para detectar animales únicamente hay dos secretos: salir mucho al campo e ir siempre con los cinco sentidos”, aconseja Matute, que de ser un “autodidacta” —como le gusta definirse— ha llegado al cargo de presidente del grupo ornitológico ‘Alauda’, de Valladolid.
Por su actual trabajo (monitor en las Hoces del Duratón), conoce a la perfección la forma de vida de los buitres leonados, aunque no por ello deja de admirarse cada día de la “majestuosidad” de una especie que le parece “llamativa”, tanto por su dimensiones como por su alimentación, necrófaga.
En cualquier caso, Matute no ciñe su hobby a fotografiar pájaros. De hecho, si tuviera que elegir su imagen preferida, se quedaría con la de un delfín saltando, tomada en aguas gallegas.
“Las especies que más me han impactado han sido el lince y el lobo”, añade. Cada invierno, cuando las hembras de lince están en celo y se puede escuchar, desde lejos, sus maullidos, Matute baja a Andújar, con el deseo de contemplar algún ejemplar. “Siempre que lo he intentado lo he conseguido, aunque no es menos cierto pero hace falta muchísima paciencia, porque se camuflan de maravilla”, explica.
Ver un lobo también le produce “muchísima emoción”. Los otea en la provincia de Valladolid y en la zamorana Sierra de la Culebra. En Segovia todavía no lo ha conseguido, pero todo se andará...

FUENTE:
EL ADELANTADO DE SEGOVIA
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Uge

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