LA POBLACIÓN DE BUITRE LEONADO DE LAS HOCES DEL DURATÓN CRECIÓ UN OCHO POR CIENTO EN UN AÑO

El número de parejas casi se ha triplicado desde que comenzaron a realizarse los censos anuales, en 1991, pasando de las 208 contabilizadas ese año a las 613 actuales.

La principal colonia de buitre leonado en la provincia de Segovia, la del parque natural de las Hoces del río Duratón, ha sufrido un importante aumento de ejemplares en el último año, según los datos que maneja el Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta, que sitúan el número de parejas de esta especie en 613, una cifra récord en ese espacio protegido.
La realización de censos anuales de buitre leonado en las Hoces del Duratón comenzó poco después de que fueran declaradas parque natural, en el año 1989, encargándose inicialmente de ese trabajo el biólogo Francisco Sánchez, del que tomó el relevo el agente medioambiental Sigifredo Sacristán. Los datos recogidos a lo largo de dos décadas permiten señalar que la población de esta especie casi se ha triplicado desde que las Hoces del Duratón son parque natural, pasando de las 208 parejas censadas en 1991 a las 613 actuales. “En estos años, la colonia ha ido siempre aumentando, de forma paulatina”, sentencia Sacristán. Especialmente significativo ha sido el crecimiento en el último año, del 8% —de 565 parejas en 2008 a 613 en la actualidad—.
Desde que se producen las primeras puestas, en el mes de diciembre, hasta que vuelan los últimos pollos, a mediados de julio, se controla periódicamente la evolución de la colonia. En su labor de vigilancia de esta especie, los agentes medioambientales llegan en ocasiones a salvar a pollos que, en sus primeros vuelos, caen a las aguas del pantano de Burgomillodo. “Cada temporada salvamos a 10 ó 15”, calcula Sacristán, quien también explica que en esta tarea los agentes medioambientales utilizan una piragua.
En opinión de Sacristán, la evolución positiva de los buitres leonados en las Hoces del Duratón “demuestra que comen bien”, aunque aclara a continuación que se refiere a la cantidad de alimento que consumen, no a la calidad. En ese sentido, sostiene que los buitres leonados ingieren “cada vez menos alimento natural”, entendiendo como tal la carroña que se encuentra en el campo. En los últimos años, el aporte de alimento fundamental procede de las granjas de ganado —especialmente porcino—. “Se están acostumbrando a ir a los contenedores de recogida de cadáveres de animales que se colocan junto a las granjas”, advierte Sacristán.
En contraste con la positiva evolución de los buitres leonados en las Hoces del río Duratón, la colonia de las cercanas Hoces del Riaza, compuesta por 360 parejas (censo del año 2008) vive una situación diferente, en especial si se analiza la productividad (número de pollos que vuelan por pareja). Mientras que en el primer espacio natural la productividad se ha mantenido con unos índices “altos” —en torno a 0,5—, en las Hoces del Riaza ha descendido con brusquedad en los últimos años.
Con objeto de conocer las causas de este hecho, la Junta contrató a una empresa (la UTE formada por las empresas Boscaje - LFVS - Oikos) para la realización de un estudio al respecto. Tal trabajo, todavía no concluido, contempla el análisis de muestras de sangre de un grupo de buitres leonados, así como la colocación de emisores a cerca de 20 ejemplares, de forma que permitan conocer dónde y qué comen.
“Aunque hay quien afirma que el principal problema de los buitres leonados de las Hoces del Riaza es el hambre, no está claro. No es normal que dos colonias tan próximas como la del Duratón y la del Riaza tengan resultados tan diferentes a la hora de sacar adelante los pollos”, afirmaba ayer Francisco Sánchez, en la actualidad director del parque natural de las Hoces del río Riaza. “Tiene que existir algún factor más, además del hambre, que estamos intentando averiguar”, agregaba.
Después de que expertos internacionales hayan coincidido en señalar que la normativa aprobada por las autoridades sanitarias europeas a raíz de la aparición de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, impidiendo dejar cadáveres de animales en el campo, ha incidido negativamente en la alimentación de las especies carroñeras, el Parlamento Europeo ha abordado recientemente una modificación de dicha legislación. Aunque el documento final está todavía pendiente de aprobación (previsiblemente recibirá el visto bueno antes de final de año), en el mismo se señala que los Estados podrán determinar zonas donde no sea obligatoria la retirada de los cadáveres, un hecho que permitiría a los buitres leonados encontrar con menor dificultad comida en el campo.

FUENTE:
EL ADELANTADO DE SEGOVIA
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Uge

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