¿QUIEN FUE SAN FRUTOS?

Los medianamente entendidos saben que San Frutos fue un segoviano acomodado de la capital, que allá por el siglo VII de nuestra era vendió todo lo que tenía, lo repartió entre los pobres y, junto con sus hermanos San Valentín y Santa Engracia, se fue a vivir a las Hoces del Duratón, por eso se les llamó anacoretas.
Hay quien le llama de manera, a mi juicio un tanto despectiva, San Frutos el pajarero, como si El se hubiese dedicado a cazar pájaros; o quizá fuese por coincidir la fiesta del Santo, 25 de octubre, con la época en que muchos aficionados segovianos salían de madrugada con sus reclamos a cazar pajarillos con liga. De cualquier manera, San Frutos estamos seguros de que fue un gran ecologista, puesto que vivió casi toda su vida en compañía de los pájaros, y seguro que hasta por el canto del amanecer les conocería; por tanto, si algún apodo merece San Frutos es el de “amigo de los pájaros”, y eso sí que honra a nuestro Patrón.
Vamos a tratar más a fondo la vida y los valores de San Frutos: Según Frutos de León Tapia, en su obra de 1623, San Frutos desde muy joven empezó a sentir simpatía por los pobres y como consecuencia repartía muchas limosnas entre ellos y había días que incluso se llevaba alguno a comer con El a su casa.
No creamos que esto le fue fácil a San Frutos, ya que rompía con las costumbres de la época y también dice León Tapia que tuvo grandes disgustos, pues un familiar suyo le trataba de despilfarrador y de que no atendía la hacienda heredada de sus padres. Claro que se ve y que nuestro Santo tenía las ideas claras, pues en vez de enmendarse y hacer caso a su pariente, todos sabemos lo que hizo, que fue repartir la totalidad de sus bienes entre sus amigos los pobres y con ello dejó zanjada la cuestión.
Dice don Pedro Pietro que San Frutos es sin duda el segoviano más sobresaliente de los tiempos visigodos. Su fama de santidad quedó arraigada en las peñas donde vivió y los pocos pastores y labriegos que moraban en el entorno transmitieron de boca en boca y generación tras generación la fama del Santo taumaturgo, de tal manera que tres siglos y medio después, cuando Alfono VI conquista al moro estas tierras se la da en regalo al monasterio de Silos, no por la fertilidad sino por la riqueza de que en ellas está enterrado el cuerpo de San Frutos y su espíritu pervive en este escenario teofánico. Este es el hombre de recia personalidad que supo mantener en alto el listón de la vocación a la santidad.
¿Qué enseñanzas debemos sacar de todo esto?. La primera es que San Frutos fue un hombre con una personalidad recia y decidida, que sabía bien lo que quería y ante sus familiares y yo diría que ante la sociedad entera de su tiempo, se rebeló e hizo una fuerte protesta, sacudiéndose también las sandalias porque, sin duda, le ahogarían las injusticias de que unos tenían más y otros pasaban hambre y calamidades.
Pero lo más importante para nosotros es que la mentalidad y las inquietudes de San Frutos se pueden trasladar perfectamente a nuestros días, porque, en definitiva, están basadas en el Evangelio de Cristo, al que San Frutos sirvió con toda fidelidad.
Por qué digo esto, pues sencillamente porque estamos oyendo todos los días que miles de niños en el mundo se mueren por falta de comida, y, sin embargo, los gobiernos de las naciones ricas no son capaces de dar ese insignificante 0,7 que en parte paliaría ese hambre.
Esto es solo una pequeña muestra, porque también los ciudadanos de a pie somos responsables de tantas calamidades, especialmente los creyentes, que no nos debemos conformar con ser devotos de San Frutos admirar su valentía y coraje, sino que estamos obligados a imitarle, en lo posible, convencidos de que eso es lo que le alegraría a El y también a Jesucristo.
La Hermandad de San Frutos sigue teniendo importantes obras de restauración en la Ermita de San Frutos, por eso el día de las fiesta, para sacar fondos, pondremos un puesto de libros y recuerdos del Santo en la puerta de la Catedral y otro en el Priorato. Agradeceremos mucho que los segovianos colaboren.

Por Víctor Alonso, Secretario de la Hermandad de San Frutos.

FUENTE:
EL ADELANTADO DE SEGOVIA
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