OTRA MIRADA AL DURATÓN

La ingeniera Mercedes García propone diversas actuaciones en el Parque Natural de las Hoces.

Ya desde niña, Mercedes García Rodríguez se sintió atraída por las Hoces del Duratón. Recorrió sus rincones mientras iba a bañarse con sus amigas de Sebúlcor o daba paseos en bicicleta, sin sospechar que aquellos fascinantes paisajes dejarían una huella imborrable en ella.
Años más tarde, al concluir sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes (Universidad Politécnica de Madrid), tuvo que elegir un tema para su proyecto de fin de carrera. Adivinar en qué espacio localizó su trabajo no tiene misterio. Porque por entonces, ella tenía el inusual privilegio de mirar el parque natural desde diversas atalayas: como lugareña y como técnica, pero también como trabajadora, ya que pasaba los veranos acompañando turistas ávidos de contemplar desde una piragua las verticales paredes que ha dibujado el río.
El tema en sí del proyecto, “Programa de uso público del parque natural de las Hoces del Duratón”, se debe a que la autora quería que su trabajo fuera “algo útil, que se pudiera aplicar” y, por extraño que pueda parecer, este espacio protegido carece todavía de un documento básico para su gestión.


En su trabajo, que tiene la finalidad de identificar la situación actual del parque para proponer una serie de actuaciones prioritarias, García critica que la ubicación de los equipamientos haya producido un desequilibrio entre Sepúlveda y los otros dos términos que forman parte de este espacio, Carrascal del Río y Sebúlcor. La villa medieval es “el centro de todo”, aduce la ingeniera. En Sepúlveda se estableció el Centro de Interpretación, que brinda información a los visitantes, y desde ella parten la “senda de los dos ríos” y la que lleva al caminante al puente de Villaseca. Para paliar este desequilibrio, García ha ideado una red de rutas que comunican los núcleos del área de influencia socioeconómica del parque. Cuando habla de esas preciosas sendas, que van desde Burgomillodo hasta la ermita de San Frutos, de Carrascal del Río a Burgomillodo o por el río San Juan, García evidencia su querer por estos parajes. “Cada día descubro algo nuevo. Es una mirada distinta. Unos rayones, un corzo...” revela feliz la ingeniera. 
Pero su proyecto va más allá del diseño de sendas, proponiendo otras actuaciones como la creación de un centro temático en Carrascal, basado en su fragua, y otro en Sebúlcor que aborde la historia y técnicas de los resineros. 
Tampoco olvida García demandar la depuración de las aguas del río y la puesta en marcha de un servicio de transporte público en el interior del parque que logre reducir el volumen de vehículos que acceden a él. En su abanico de propuestas, García también cita la necesidad de potenciar la educación ambiental dirigida a los más pequeños. 
En definitiva, un ambicioso proyecto que pretende conciliar la conservación del parque con su uso y disfrute, y que esa conjunción dinamice la economía del entorno.

FUENTE:
EL ADELANTADO DE SEGOVIA
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Uge

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