El PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA MAGDALENA 2003

Sebúlcor, 18 de Julio de 2003

¡¡Buenas noches a todos los brujos y brujas, y a todos los aprendices!!
Lo primero agradecer a la Comisión de Festejos este honor que me ha otorgado de ser el pregonero de las fiestas de Santa María Magdalena y lo segundo deciros que no me he visto en otra igual en mi vida, y que según iba escribiendo este pregón he intentado contener los nervios, ¡¡que no son pocos!!
Mi familia vino por primera vez a Sebúlcor en Mayo de 1972, a pasar un fin de semana, pero ........ ¿Qué tendrá este pueblo que ya nunca nos fuimos? Nos hicimos o nos hicisteis de Sebúlcor.
Tal vez su maravilloso entorno que hace justo ahora catorce años fue distinguido como parque natural. El que no disfrute paseando por la Calleja, Molinilla o Cueva Rota es que no ama la Naturaleza. Y que decir del Convento, allá abajo, encajado junto al río en el fondo del cañón. Cuando en él se guardaba la imagen de Nuestra Señora de los Angeles de la Hoz fue el centro de peregrinación más importante de nuestra provincia. Hasta él se desplazó en numerosas ocasiones La Católica Isabel en busca de recogimiento y para rezar a la Virgen.

Pero sin duda el poso cultural que aquí dejaron las distintas civilizaciones que con el transcurrir de los siglos fueron habitando nuestro pueblo, celtas, romanos visigodos y árabes, ha sido lo que ha forjado vuestra mayor riqueza, vuestro tesoro, el carácter abierto y amigable de las gentes de Sebúlcor. Aquí todo el que viene es bien recibido y enseguida pasa a ser uno más.
Hace unos días oí decir un refrán a Fernando “cacharrero” decía así:

Buena plaza,
buena fuente,
pero su gente........

Bueno, pues aquí la plaza no esta mal, del agua mejor no hablamos, pero la gente, ¡¡Ay la gente!!
Nunca podré olvidar como casi recién llegado y sin poder andar, algunos de vosotros me llevabais a cuestas o en una carretilla a todos los lugares a los que se dirigían nuestros juegos, nunca me sentí solo.
Pensar en mi niñez es pensar en Sebúlcor, ¿Quién no se acuerda de los veranos jugando a las covachas? ¿De la perrera en el frontón? ¿Del juego de valer y a perros o del rescate? ¿De bajar en bici todos los domingos al río? ¿Cómo olvidar las historias que contaban por la noche, sentados al fresco, mis vecinos de la Fragua y más tarde el señor Justo y su familia? ¿O ya mas mayor, cuando íbamos a pescar cangrejos al San Juan? ¿De recorrer los pueblos jugando al fútbol con el equipo de “los Melopeas”? ¿O de ir con “El Negro” a por las chicas de Cantalejo?


Mis primeros recuerdos de las fiestas de la Magdalena me traen el olor de las ramas de chopo con que adornábamos los carros para bajar hasta Casablanca, y el olor de las parrillas y la sensación de la ropa mojada después de tirarnos al río los unos a los otros. Por aquellos tiempos así era como se celebraba esta fiesta, sin orquesta, ni pelota, sin juegos ni competiciones, aunque, según dicen vuestros mayores, hubo una época, cuando ellos eran jóvenes, en que las fiestas de la Magdalena tenían casi el mismo esplendor que hoy en dia.
Vosotros me enseñasteis lo que es ir de fiestas, a visitar las peñas, los bailes de las plazas, aunque estos, por desgracia, nunca fueron lo mío.
Los brujos, como se nos conoce en la comarca, tenemos fama de buenos bebedores, de saber ir de fiesta, pero a la vez de buena gente, gente trabajadora, que ha sabido adaptarse a lo que traían los tiempos. Habéis sido agricultores, ganaderos, resineros, algunos recorristeis España vendiendo trillos o cacharros, después llegaron las granjas de marranos y ahora el turismo. Habéis sabido aceptar los tiempos que os ha tocado vivir y habéis sabido tirar del pueblo para adelante. Hoy en dia, tal y como van las cosas, da gusto ojear las estadísticas sobre el crecimiento de los pueblos, no ya solo de Castilla y León, sino de España, y ver que Sebúlcor es uno de los pocos que en los últimos años ha crecido. Y es gracias a ese espíritu vuestro de superación y abierto, de hacer amigos, que hace que los forasteros se sientan como en casa.
Ahora, hace poco mas de un año, que se me ocurrió la manera de devolver a este pueblo parte de lo mucho que me había dado, de hacer que no solo seamos conocidos en nuestra región y en España, sino en el mundo entero y con mas ilusión y ganas que conocimientos ideé “La Web de Sebúlcor”, con la ayuda de Arancha, mi mujer, y de Carlos y Chema, a quienes todos conocéis. Poco a poco muchos de vosotros también vais aportando fotografías, textos, ideas........, y espero que se convierta de verdad en la web de Sebúlcor, en la que todos participéis. Ahora podemos decir que nuestros pinares los conocen en Bolivia, que desde Suecia han entrado en la peña de “los Modorros” y que han visto como jugamos al frontenis o como celebramos nuestras fiestas en más de cuarenta piases.
Y como de eso se trata, de dar paso a la FIESTA, llego al final de este pregón sabiendo que disfrutareis de estas como solo vosotros sabéis hacerlo.
Por eso digo:

¡¡Vivan los raspaos y los botellines!!
¡¡Vivan las Fiestas de la Magdalena!!
¡¡Viva Sebúlcor!!


Eugenio Chicharro Gutiérrez.
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